Una vez los moldes están fabricados, estos pasan a las instalaciones donde tenemos situados los hornos de rotomoldeo. 
 
Estos moldes se introducen en el horno y se rellenan con el material deseado para conseguir un producto final de calidad y garantía. 
 
Gracias al proceso de rotomoldeo, se pueden crear piezas huecas de todo tipo adecuándonos al mercado y a sus necesidades.